15 abr. 2011

Soy de las que se duchan con agua muy, muy caliente, canta lo más fuerte posible cuando está dentro y sale bailando empapada.
Las que cuando tienen un día estresado lo pagan con el que no debe.

De las que a veces se siente mejor estando sola.
Las que cantan aunque desafinen.
Las que lloran con las películas, series o libros.
De las que les gusta comer a todas horas, y no se llenan.
De las que se emocionan cuando bailan en las fiestas.
De las que dice la verdad, aunque duela.
De las que se moja y dice lo que siente.
Las que piensan que pueden cambiar el mundo durante una noche porque lo acaban de ver en una película.
De las que se rinde fácilmente, pero consigue siempre lo que quiere.
De las que deja todo a última hora.
De las soñadoras.
De las realistas.
De las que por hacer reír a alguien puede hacer el ridículo sin importarle quien se ría de ella.
De las que hace las cosas y luego se arrepiente.
De las que creen en el amor a todas horas y no sabe conservarlo.
De las que no le gusta hacer faenas.
De las que no tiene nada organizado.
De las que les entra la risa tonta.
De las que les encanta quedarse hablando toda la noche.
De las que buscan magia en las palabras y la encuentran.
De las que la música les transporta y sin ella no podría estar un solo día.
De las que sus demostraciones no están a la altura de lo que sienten.
De las que son celosas.
De las transparentes.
Las que van por épocas.
Las que encuentra algo bueno en cualquier persona.
De las que prefiere la calidad a la cantidad.
De las que hace todo lo posible por conservar a esos amigos que se cuentan con los dedos de las manos.
De las que quieren vivir una historia de película y se pasa la vida buscando a esa persona, sin darse cuenta de que la ha tenido ahí todo el tiempo.
En definitiva, soy de esas a las que se les considera un desastre.